jueves, 28 de enero de 2010

“Si no te metes en política…”

Era la frase común durante la dictadura. Si no te metes en política, no te llevan preso. No se meten con tu familia, no te fastidiará la policía…
El sentimiento de la antipolítica ha sido prácticamente un rasgo distintivo de nuestra cultura. Durante años, los políticos fueron catalogados en Venezuela como el grupo social que portaba la bandera de la deshonestidad, la comodidad, la viveza y la vida fácil. Si tu eras un buen profesional no pensabas ni remotamente en trabajar para el Estado, o ser funcionario, so pena de ser catalogado de mediocre. Mucho menos militar en un partido político (qué raya) formar parte de la junta de condominio (no tengo tiempo para eso), sociedad de padres (eso es para gente que no trabaja) o centro de estudiantes (eso es pa los flojos).
Consecuentemente dejamos de ir a votar y, lógicamente, se pusieron de moda los “independientes”, candidatos que pescaron en este revuelto e indiferente río, para obtener posiciones dentro de las instituciones gubernamentales. Muestra de esto: en las elecciones de 1998 entre los candidatos de mayor preferencia estaba una exmiss y un exmilitar... El resto de la historia la sabemos.
Hoy vemos las consecuencias de esto, no sólo en el nefasto modelo de gobierno que dictatorialmente instaló el ex militar Chávez Frías, sino en el vacío generacional que hay entre la “vieja” generación política y los nuevos líderes que han ido surgiendo del movimiento estudiantil; y en la grisácea, cómoda e indiferente posición de los ni-ni. Una grupo que no arrima al mingo, no lava, no presta la batea, no jode y se deja joder.
Un ni-ni es un hijo de la antipolítica que no tiene la más peregrina idea de cómo participar ahora, cuando se da cuenta que más hace falta.

2 comentarios:

  1. Excelente análisis de lo que nos condujo al presente político de nuestro país. Sólo tengo una acotación, o tal vez una mirada a un espacio que dejaste inexplorado, y es que para algunas personas la posición ni-ni puede ser salva-vida, salva-mente, salva-alma cuando en un entorno opresor la amenaza es "o te cuadras conmigo o no te cuadras con nadie..." Son los ni-ni tal vez, esos valientes que llevan "la procesión por dentro" como dicen po ahí, y el día indicado, a la hora indicada, frente a la urna, dan un vuelco a los resultados, y transmiten su decisión a través de ese invento marivilloso de expresión llamado VOTO, tal vez sean ellos, los que a pesar de su acorazada imagen de Ni-Ni, decidan el futuro.

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  2. Correcto, aún inexplorado el tema de la experiencia del ni-ni, que vive en el mismo entorno complicado que los que abiertamente toman partido. Si un autodenominado ni-ni espera ejercer su derecho en las urnas, eso es lo esperado (y filosóficamente podríamos cuestionar su esencia de "ni-ni") Ahora, ¿es sólo en la urna donde se puede ejercer la participación política? Estoy seguro que las alternativas siempre pueden ser más.

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