sábado, 13 de febrero de 2010

De las primarias y la legitimidad

En la palestra pública ha estado desde hace meses el debate acerca de la necesidad de establecer elecciones primarias para los candidatos a diputados de la Asamblea Nacional. No sólo entre los que hoy día se oponen al régimen, sino incluso de parte del propio partido oficialista que, en voz de su líder (espada en mano) anunció las elecciones por la base de los aspirantes rojos.

Como muchos argumentos políticos se han dado para apuntalar la conveniencia entre si los candidatos deben ser elegidos o escogidos en un consenso –bien sea de partidos o por el “consenso” del dedo dictador— haré referencia a un viejo estudio acerca de liderazgo y de la legitimidad de los líderes (“Studies in leader legitimacy, influence and innovation”, de Hollander y Julian en 1970).

De acuerdo con este análisis, el liderazgo se fundamenta en tres conceptos: el intercambio de recompensas, créditos idiosincráticos y la legitimidad. Vamos a detenernos en este último.

La legitimidad del líder, de acuerdo con Hollander, “procede de la autoridad concedida a su rol, del origen de esa autoridad y de un conjunto de impresiones que los seguidores mantienen acerca de la competencia y motivaciones del líder”. Ésta podrá evaluarse a través de la favorabilidad con la que los seguidores responden al líder, aceptando su influencia y evaluándole de manera positiva.

El origen de la autoridad, de acuerdo con los resultados de estos estudios, es el factor decisivo en la influencia posterior y en la aceptación del líder por parte de los seguidores. Así, los líderes elegidos en comparación con los designados son mejor evaluados siempre que estos sean competentes para el logro de las metas y se conformen pronto a las normas del grupo. Asimismo, los servicios prestados por un líder elegido, aun siendo los mismos por un líder designado, son más valorados por el grupo y resultan más reforzantes para los seguidores.

Ahora, tanto para chavismo u oposición ¿qué es lo más conveniente?

sábado, 6 de febrero de 2010

¿Qué hacemos con la bola?


Esta semana, entre la boutique de trapos rojos de la dictadura, tuvimos uno de lo más local, irónico y divertido: la posible orden de la Alcaldía de Libertador de bajar el globo o bola de Pepsi que lleva décadas posado en la cumbre de la Torre Polar, en la Plaza Venezuela.

Las razones que arguyó un tal director de control urbano de nombre “Gorka” (que casualmente en vasco es “Jorge”) es que la pelota rojiazul no ha tenido el mantenimiento necesario y que viola alguna norma de la municipalidad que, seguramente, aún no ha sido escrita. Por tanto, sugirió que la corrosión producto de la intemperie puede hacer que esta estructura, según él, de 80 toneladas pueda, literalmente, caerle en la cabeza a cualquier transeúnte desprevenido que camine por la Plaza Venezuela (hoy cada dìa menos común, pues ¿quién puede caminar descuidadamente por ahí?)

Como buen trapo rojo, no faltaron un par de arquitectos dispuestos a declarar en los medios que, efectivamente, la bola y la taza “afean la ciudad”, sin tener la delicadeza de mencionar los íconos de la belleza urbana como el Helicoide, el BusCaracas, la torre quemada de Parque Central, la rivera del río Guaire, las impecables avenidas Baralt, Libertador y Casanova, el cada vez más remosado Teatro Teresa Carreño, el segurísimo Parque de los Caobos…


¿Qué hacer con la condenada bola? Aquí algunas ideas que llegaron por ahi:

“Enviársela a Esteban para que se la ponga de collar!”

“Que Esteban se la ponga de collar y se lance en la fosa de Cariaco”

“Yo sugiero que metamos adentro a Esteban, Jorge Rodríguez y a todos los ministros y los ponemos a rodar hasta Caucagua”

“Que se la donen a Fuerte Tiuna para que nuestros militares tengan al menos una bola...”

“Llevémosla a la Serie del Caribe y se tira como el primer lanzamiento… Claro, como catcher ponemos a Esteban de Jesús”

“La llevamos a la Asamblea Nacional, con la bola sustituimos la cúpula del edificio y con el hilo luminoso conectamos a los diputados”

“Prestémosle la bola a Los Leones del Caracas para ver si de ese tamaño si la atrapan”,

“Las de Esteban están perdidas, por lo gordo, así que envíensela para que tenga una cuando tenga que reconocer que está equivocado”

“La ponemos en el foyer y que la gente venga y la sobe para que se cumplan sus deseos”

“Esa bola es emblemática, la he visto allí por años, que tal si se coloca cerca de uno de los principales estadium del país. O que la adecúen para transformarla en un kiosko para expender bebidas..."

“Yo la colocaría en una redoma como una fuente”

“Yo de la convertiría en transbordador espacial y metemos a Esteban y a su comitiva pa’ mandarlos pal co..!”

“Podemos ponerla en un patio y usarla como la ruedita de ejercicio de los hamster”

“La podemos poner en un súper árbol de navidad”

”Yo opino que la reservemos para ponérsela de grillos en el pie a Esteban cuando lo metamos preso.... Seria divertido verlo asfaltando la calles de Caracas con la bola en el pie!!”

“Metemos a Esteban adentro y la dejamos rodar desde el Guarairarepano...por ahi pa' bajo! Luego lo sacamos para ver si quedó mareao!”

“Ponerla como terraza en un bar, o la convertimos en una sala de fiestas, o en varios salones de reuniones o en salas para centro de estudios”

“La podemos usar como autobús. La ponemos en la autopista, nos metemos adentro y rodamos como una bigfoot. Se acabaron las colas”

“Sala de conciertos, discoteca temática por pisos…”

“La ponemos de habitación-observatorio en la azotea del Aladín (360•) tarifa Diamante…”.

“Convertirla en una Balsa Trono para mandar a Esteban a Cuba”

“Amarrar a Esteban a ella y dejarla caer por la bajada de Tazón”