domingo, 13 de junio de 2010

¿Es usted un Ni-Ni?

¿Quiere saber si usted entra dentro de esa subcategoría recién inventada en la historia política venezolana, odiada y a la vez bien cuidada por los dirigentes? Le ofrezco entonces esta guía práctica para que descubra de qué lado de la política está.

Lea bien cada una de las siguientes oraciones y marque la opción que mejor le describa:

- Si usted está decepcionado de la opción política a la cual era seguidor, pero la otra parte no lo convence. Usted no es un Ni-Ni. Es un despechado.
- Si usted en el fondo, tiene una posición política que esconde. Tranquilícese. Usted no es un Ni-Ni. Es miedoso.
- Si le molesta el gobierno, pero no es capaz de ir a una marcha, de cacerolear o de levantarse a votar. Usted no es Ni-Ni. Es flojo.
- Si el día de cualquier elección usted tiene programado un viaje a la playa, una parrilla o una boda. Usted no es Ni-Ni. Es irresponsable.
- Si a usted le parece que ningún candidato, sea del bando que sea, sirve para dirigir el destino de ese país. Usted no es Ni-Ni. Es evangélico, siga esperando a Cristo.
- Si a usted le parece que los gobiernos de la cuarta república todavía tienen la culpa de lo que está pasando. Usted no es Ni-Ni. Es un traumatizado.
- Si usted cree que HCF es el único presidente que ha tenido Venezuela. Usted no es Ni-Ni (ni chavista). Es muy joven aún.
- Si a usted le parece que hacer pública su posición política le hará merecedor de persecuciones, retaliaciones, privaciones. Usted no es Ni-Ni. Es un paranóico.
- Si teme que por manifestar públicamente, ante familia, amigos y conocidos, que le gusta determinada corriente política será rechazado o marginado. Usted no es Ni-Ni. Es gay. Atrévase.
- Si la sola idea de comentar en su casa que simpatiza por una corriente política le aterroriza por lo que pueda pensar su mamá, papá o abuela. No es Ni-Ni. Sufre de complejo de Edipo o Electra. Trátese.


Si no se identifica con ninguna de las anteriores sentencias, usted forma parte de la minoría de este país que está claro que en la política hay que participar y votar. Busque al que no y convénzalo de que vote. Habrá hecho patria.

Si cree que hay alguna de estas que le identifica, déjese de pendejadas. Vaya a votar y deje de soñar con un mundo ideal. La realidad está ahí. Aquí y ahora.

jueves, 10 de junio de 2010

Es la distribución… ¡Idiota!

80 millones de kilos de comida podrida no se pueden ocultar fácilmente. Ni siquiera las cadenas maratónicas diarias con las visitas guiadas por las fábricas expropiadas o con interminables entrega de credititos a psudoempresarios. Tampoco se pueden ocultar quemando rápidamente, porque siempre se verá el humo y siempre habrá un fotógrafo.

Uno de los argumentos que el dictador ha establecido para apuntalar su campaña Guerra Económica es que luchará contra los especuladores y las roscas. Que los empresarios explotan a los productores comprándoles la material prima barata y luego venden el producto caro. En su pensamiento básico, no puede comprender lo que vale un flete, que el transporte vale dinero, que la gasolina es regalada pero los cauchos, aceite, repuestos peajes y matraca cuestan muchos bolívares fuertes. Que los almacenes son realidades, que los depósitos no esconden nada y que las fechas de vencimiento son una carrera contra el tiempo para todo un sector muy difícil de expropiar: el logístico.

El dictador no entiende, ni nadie en su gobierno, que entre la producción y el comercio hay distancia y tiempo. Por eso los millones de kilos de comida podrida. Por eso muestran las fábricas expropiadas en actividad y ocultan los anaqueles vacíos de los mercales y pdvales. No entra en su cabeza que la logística militar es muy diferente a la logística comercial. Mucho más complicado es que un ama de casa pueda hacer un mercado en un solo lugar que movilizar una tropa de soldados.

La distribución no es una actividad tan visible como la manufactura y la venta. No es “comprable” en una negociación con ningún país aliado; no es fácilmente expropiable, pues activarla es mucho más complicado que un botón on-off; no es decretable aunque sea voluntad del dictador comandante presidente.

80 millones de kilos de comida podrida no se pueden ocultar fácilmente. Ni que se trate de responsabilizar a otro. La putrefacción de la Revolución Bonita y maloliente es responsabilidad de Hugo. Y eso no le gusta ni al chavismo ni a la oposición ni ni ni...

martes, 8 de junio de 2010

Del contraataque a la percepción y la desesperación


Candanga, de acuerdo con la Real Academia Española, tiene tres acepciones: “diablo”, “ocupación o situación que produce molestia o hastío” y ”embrollo”…

Durante estos últimos tres meses hemos presenciado como se han encendido nuevamente los motores electorales en Miraflores. El objetivo del dictador es, en primer lugar, hacerse del control de la mayoría absoluta de la Asamblea Nacional y, de segundo, seguir trepado en la ola ganadora hasta las elecciones de 2012 y continuar así con su presidencia indefinida.
Pero en 2010 se le ha visto el bojote a la revolución, ya no tan bonita. En menos de seis meses hemos padecido devaluaciones, crisis energética, divisiones en el chavismo, incremento descontrolado de la inseguridad, caída en picada del PIB y, la paradoja entre el desabastecimiento y los millones de kilos de comida podrida.

En medio de esto, sobre todo durante los últimos tres meses, el dictador ha estado fajado con una estrategia hacia la opinión pública que no le veíamos desde los desconcertantes episodios de 2002, algo que él se ha encargado de llamar el “contraataque”.

Está reactivo. Busca desesperadamente callar las voces que muestran todos los días las grietas profundas de la revolución. Necesita por el medio que sea que lo “perciban” como eficiente, capaz, responsable. Responde a las acusaciones de los medios, confiesa que ve Globovisión, lee nuevamente los foros dominicales de El Nacional y revienta con los resúmenes de prensa internacional donde sus antiguos aliados lo ignoran o critican.

Además, con bombos y platillos, anunció su incorporación al Twitter (dónde se combinó el nombre con el adjetivo “candanga”) y abrió un egocéntrico blog con su nombre para atender la indiscriminada demanda del pueblo.

Había perdido la costumbre de escuchar directamente a la gente y sus problemas cuando se dio cuenta que eran su responsabilidad. Había evitado los encuentros personales con “el pueblo” y puso una muralla con ellos hecha con todos los ineficientes gobernadores y alcaldes rojos, dizque por recomendación de Fidel. Ya no leía los papelitos y la Casa Militar dejó de recogerlos, pues no hay manera de canalizarlos.

Twitter lo puso a él en un real “contacto con la realidad”. No el falso y manipulado micro que pasa VTV, sino con la cruda e inclemente demanda de los venezolanos que aprovecharon el canal directo para llenarlo en poco tiempo de millones de peticiones e insultos, más que de mensajes jalabolosos. Con su Blackberry recién comprado, se desvive y se desencaja, obsesivo, en leer todo lo que le dice el real pueblo y que no pasa por la autocensura a la que lo someten sus cada vez más numerosos, gordos y cubanos anillos de seguridad.

Hará lo que sea por mantener su poder y su estatus, aunque eso represente llevarse por el medio, por cualquier medio, a sus enemigos. Tiempos difíciles nos esperan, pero el final ya no se ve tan lejos.