martes, 8 de junio de 2010

Del contraataque a la percepción y la desesperación


Candanga, de acuerdo con la Real Academia Española, tiene tres acepciones: “diablo”, “ocupación o situación que produce molestia o hastío” y ”embrollo”…

Durante estos últimos tres meses hemos presenciado como se han encendido nuevamente los motores electorales en Miraflores. El objetivo del dictador es, en primer lugar, hacerse del control de la mayoría absoluta de la Asamblea Nacional y, de segundo, seguir trepado en la ola ganadora hasta las elecciones de 2012 y continuar así con su presidencia indefinida.
Pero en 2010 se le ha visto el bojote a la revolución, ya no tan bonita. En menos de seis meses hemos padecido devaluaciones, crisis energética, divisiones en el chavismo, incremento descontrolado de la inseguridad, caída en picada del PIB y, la paradoja entre el desabastecimiento y los millones de kilos de comida podrida.

En medio de esto, sobre todo durante los últimos tres meses, el dictador ha estado fajado con una estrategia hacia la opinión pública que no le veíamos desde los desconcertantes episodios de 2002, algo que él se ha encargado de llamar el “contraataque”.

Está reactivo. Busca desesperadamente callar las voces que muestran todos los días las grietas profundas de la revolución. Necesita por el medio que sea que lo “perciban” como eficiente, capaz, responsable. Responde a las acusaciones de los medios, confiesa que ve Globovisión, lee nuevamente los foros dominicales de El Nacional y revienta con los resúmenes de prensa internacional donde sus antiguos aliados lo ignoran o critican.

Además, con bombos y platillos, anunció su incorporación al Twitter (dónde se combinó el nombre con el adjetivo “candanga”) y abrió un egocéntrico blog con su nombre para atender la indiscriminada demanda del pueblo.

Había perdido la costumbre de escuchar directamente a la gente y sus problemas cuando se dio cuenta que eran su responsabilidad. Había evitado los encuentros personales con “el pueblo” y puso una muralla con ellos hecha con todos los ineficientes gobernadores y alcaldes rojos, dizque por recomendación de Fidel. Ya no leía los papelitos y la Casa Militar dejó de recogerlos, pues no hay manera de canalizarlos.

Twitter lo puso a él en un real “contacto con la realidad”. No el falso y manipulado micro que pasa VTV, sino con la cruda e inclemente demanda de los venezolanos que aprovecharon el canal directo para llenarlo en poco tiempo de millones de peticiones e insultos, más que de mensajes jalabolosos. Con su Blackberry recién comprado, se desvive y se desencaja, obsesivo, en leer todo lo que le dice el real pueblo y que no pasa por la autocensura a la que lo someten sus cada vez más numerosos, gordos y cubanos anillos de seguridad.

Hará lo que sea por mantener su poder y su estatus, aunque eso represente llevarse por el medio, por cualquier medio, a sus enemigos. Tiempos difíciles nos esperan, pero el final ya no se ve tan lejos.

1 comentario:

  1. "Tiempos difíciles nos esperan, pero el final ya no se ve tan lejos." O como diríamos en criollo... "Mejor caer, que seguir guindando... " Que así sea amigo!

    Siempre un placer leerte!

    @magaviq

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